Sistemas del cuerpo humano

Sistema nervioso autónomo

El sistema nervioso autónomo (SNA) es la división del sistema nervioso periférico que regula las funciones involuntarias del organismo: frecuencia cardíaca, presión arterial, digestión, respiración, temperatura corporal, secreción de glándulas y función sexual, entre muchas otras. Opera en su mayor parte fuera de la conciencia, manteniendo el equilibrio interno del cuerpo — la homeostasis — ante los cambios del entorno.

¿Qué es el sistema nervioso autónomo?

Sistema nervioso simpático: lucha o huida

El sistema simpático prepara al organismo para responder ante situaciones de estrés, peligro o actividad física intensa. Sus neuronas preganglionares se originan en la médula espinal torácica y lumbar (T1-L2). Sus efectos principales incluyen:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial
  • Dilatación de los bronquios para mejorar el intercambio gaseoso
  • Dilatación de las pupilas (midriasis)
  • Inhibición de la digestión (desvía sangre hacia los músculos)
  • Liberación de adrenalina y noradrenalina desde las glándulas suprarrenales
  • Movilización de glucosa y ácidos grasos como combustible energético

Sistema nervioso parasimpático: descanso y digestión

El sistema parasimpático predomina en situaciones de reposo y promueve procesos de recuperación y mantenimiento. Sus neuronas preganglionares se originan en el tronco encefálico (nervios craneales III, VII, IX, X) y en la médula sacra (S2-S4). Sus efectos incluyen:

  • Disminución de la frecuencia cardíaca
  • Constricción de los bronquios
  • Contracción pupilar (miosis)
  • Estimulación de la digestión y la peristalsis
  • Aumento de la salivación y la secreción gástrica
  • Facilitación de la función sexual

La tercera división: el sistema entérico

Además del simpático y el parasimpático, muchos neurocientíficos reconocen una tercera división: el sistema nervioso entérico (SNE), conocido como el segundo cerebro. Compuesto por más de 500 millones de neuronas en la pared del tubo digestivo, el SNE puede operar de forma independiente del sistema nervioso central, regulando la motilidad intestinal, la secreción y el flujo sanguíneo gastrointestinal.

Homeostasis: el equilibrio dinámico

La homeostasis es el proceso por el cual el cuerpo mantiene condiciones internas estables (temperatura, pH, glucemia, presión arterial) dentro de rangos fisiológicos, a pesar de los cambios continuos del entorno. El SNA es el principal ejecutor de este equilibrio, trabajando en coordinación con el sistema endocrino bajo la supervisión del hipotálamo.

Por ejemplo, cuando la presión arterial cae, los barorreceptores del seno carotídeo envían señales al tronco encefálico, que activa el simpático para aumentar la frecuencia cardíaca y contraer los vasos sanguíneos. Cuando la presión se normaliza, el parasimpático contrarresta esa respuesta. Este bucle de retroalimentación negativa opera de forma constante.

Disfunción autonómica

Los trastornos del SNA, conocidos como disautonomías, pueden ser primarios (como la atrofia multisistémica) o secundarios a otras enfermedades (diabetes, Parkinson, amiloidosis). Los síntomas incluyen hipotensión ortostática, taquicardia postural, alteraciones de la sudoración y disfunción vesical. El POTS (Postural Orthostatic Tachycardia Syndrome) es una forma frecuente que afecta especialmente a mujeres jóvenes y se ha descrito como secuela en algunos pacientes con COVID-19 persistente.

La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) es un marcador fisiológico del equilibrio autonómico ampliamente estudiado: una HRV elevada se asocia con buena salud cardiovascular y mayor resiliencia al estrés, mientras que una HRV baja se relaciona con enfermedades crónicas y mayor mortalidad cardiovascular.

Referencias