¿Qué es el GABA?
El GABA es un aminoácido de 4 carbonos (C₄H₉NO₂) que, a diferencia del glutamato, no se incorpora a proteínas: su única función es actuar como neurotransmisor. Se sintetiza directamente a partir del glutamato mediante la enzima glutamato descarboxilasa (GAD), que requiere vitamina B6 (piridoxal fosfato) como cofactor. Esta síntesis tiene lugar en las terminales presinápticas de las interneuronas gabaérgicas, que representan el 20-30% de todas las neuronas corticales.
Tras su liberación al espacio sináptico, el GABA actúa sobre dos tipos de receptores: GABA-A, un canal de cloruro ionotrópico que produce hiperpolarización rápida, y GABA-B, un receptor metabotrópico acoplado a proteínas G que tiene efectos más lentos a través de canales de potasio. Los receptores GABA-A son la diana de los fármacos más prescritos del mundo: las benzodiacepinas, los barbitúricos y el alcohol potencian su función aumentando la frecuencia o duración de la apertura del canal de cloruro.
Funciones del GABA en el cerebro
La función esencial del GABA es mantener el tono inhibidor del SNC, contrarrestando la actividad excitatoria del glutamato. Esta inhibición opera en múltiples escalas: desde la regulación precisa del disparo de neuronas individuales hasta la sincronización de ritmos cerebrales (ondas gamma, que subyacen a la atención y la conciencia) y la modulación de circuitos completos.
El GABA regula también el sueño: los circuitos gabaérgicos del área preóptica ventrolateral (VLPO) inhiben activamente los sistemas de vigilia durante el sueño no-REM. Modula la ansiedad a través del sistema límbico (amígdala, hipocampo), y controla la memoria mediante inhibición lateral en el hipocampo que aísla patrones de activación. Durante el desarrollo fetal y postnatal temprano, el GABA actúa paradójicamente como excitador (el potencial de cloruro es más positivo en neuronas inmaduras), participando en la maduración de los circuitos.
GABA y enfermedades
La disfunción gabaérgica está implicada en un amplio espectro de enfermedades neurológicas y psiquiátricas:
- Epilepsia: la reducción de la inhibición gabaérgica es el mecanismo común de la mayoría de las epilepsias. Los antiepilépticos gabaérgicos (valproato, vigabatrina, tiagabina, benzodiazepinas) son primera línea de tratamiento.
- Trastornos de ansiedad: la hipofunción gabaérgica en la amígdala y la corteza prefrontal se asocia con ansiedad patológica. Las benzodiacepinas la tratan potenciando GABA-A, aunque generan tolerancia y dependencia.
- Insomnio: los hipnóticos no benzodiacepínicos (zolpidem, eszopiclona) actúan selectivamente sobre subtipos de receptores GABA-A que promueven el sueño.
- Esquizofrenia: la hipótesis GABAérgica propone que la reducción de interneuronas parvalbúminas gabaérgicas en la corteza prefrontal altera los ritmos gamma y explica los déficits cognitivos.
- Autismo y síndrome de Angelman: mutaciones en genes que codifican subunidades del receptor GABA-A se asocian con estos trastornos del neurodesarrollo.
GABA, alcohol y fármacos
El alcohol etílico es un potente potenciador de la función GABA-A y un inhibidor de los receptores NMDA del glutamato: esta combinación explica sus efectos desinhibidores, sedantes, ansiolíticos y, en dosis altas, anestésicos y letales por depresión respiratoria. El síndrome de abstinencia alcohólica (temblores, convulsiones, delirium tremens) se debe al rebote excitador cuando el cerebro adaptado a un exceso crónico de inhibición queda súbitamente sin ella.
Los anestésicos generales como el propofol y los barbitúricos también actúan principalmente sobre el receptor GABA-A, produciendo sedación, hipnosis y, en dosis suficientes, anestesia quirúrgica. La precisión con que se maneja la función gabaérgica es literalmente la base de la anestesia moderna.
Preguntas frecuentes
GABA son las siglas de ácido gamma-aminobutírico (gamma-aminobutyric acid en inglés). Es un aminoácido de 4 carbonos que actúa como neurotransmisor inhibidor. Su nombre describe su estructura química: un grupo amino en posición gamma respecto al grupo carboxílico principal.
El GABA se une a los receptores GABA-A, que son canales de cloruro. Al abrirse, permiten la entrada de iones cloruro (con carga negativa) en la neurona, lo que hiperpolariza la membrana (la hace más negativa) y dificulta la generación de un potencial de acción. El resultado neto es una reducción de la actividad neuronal.
El alcohol potencia la función de los receptores GABA-A, aumentando la inhibición neuronal, y simultáneamente bloquea los receptores NMDA del glutamato, reduciendo la excitación. Esta doble acción produce desinhibición conductual a dosis bajas, sedación a dosis medias y depresión respiratoria peligrosa a dosis altas.
Las benzodiacepinas no aumentan la producción de GABA, sino que potencian su acción: se unen a un sitio específico del receptor GABA-A y aumentan la frecuencia de apertura del canal de cloruro cuando el GABA está presente. Sin GABA, las benzodiacepinas no tienen efecto. Por eso son ansiolíticos y sedantes, pero no anestésicos a dosis terapéuticas.
La eficacia del GABA como suplemento oral es controvertida. La mayor parte del GABA ingerido no atraviesa la barrera hematoencefálica en cantidades relevantes. Algunos estudios sugieren efectos leves sobre la ansiedad y el sueño, posiblemente a través del sistema gastrointestinal, pero la evidencia es débil. Los fármacos que modulan los receptores GABA-A (benzodiacepinas, pregabalina) son mucho más efectivos clínicamente.
La mayoría de las epilepsias implican una reducción de la inhibición gabaérgica o un aumento de la excitación glutamatérgica. Los antiepilépticos más usados actúan potenciando el GABA: el valproato aumenta su síntesis y reduce su degradación; la vigabatrina inhibe su recaptación; las benzodiacepinas y los barbitúricos potencian el receptor GABA-A. El GABA es el principal objetivo terapéutico en el tratamiento de la epilepsia.
Sí, el GABA es esencial para el sueño. Las neuronas gabaérgicas del área preóptica ventrolateral (VLPO) se activan durante el sueño e inhiben activamente los sistemas de vigilia (noradrenérgico del locus coeruleus, histaminérgico del hipotálamo posterior). Los hipnóticos modernos (zolpidem, eszopiclona) actúan sobre subtipos específicos de receptores GABA-A para inducir y mantener el sueño.
GABA-A es un receptor ionotrópico: un canal de cloruro que responde en milisegundos. GABA-B es un receptor metabotrópico acoplado a proteínas G que actúa más lentamente, abriendo canales de potasio e inhibiendo canales de calcio. El baclofeno, usado para la espasticidad muscular, actúa selectivamente sobre GABA-B. Las benzodiacepinas solo actúan sobre GABA-A.



