El sistema linfático es una red compleja de órganos, ganglios, conductos y vasos que ayudan a mantener el equilibrio de los fluidos corporales y a defender el cuerpo contra las infecciones, enfermedades y otros agentes externos dañinos.
Se compone de una red de vasos linfáticos que transportan un líquido claro llamado linfa, similar a la sangre pero sin los glóbulos rojos.
Componentes del Sistema Linfático










Componentes
Funciones principales
La linfa recoge bacterias, virus y desechos de todo el cuerpo y los lleva a través de los vasos linfáticos a los ganglios linfáticos, donde son filtrados y destruidos. Los ganglios linfáticos son como pequeñas estaciones de policía, ubicadas en todo el cuerpo, donde los agentes patógenos son identificados y eliminados.
¿Por qué se le conoce también cómo Sistema Linfático e Inmunitario?
Imagina que tu cuerpo es un castillo y el sistema linfático e inmunitario son los soldados que lo defienden contra los invasores. El sistema linfático se encarga de atrapar los virus, bacterias y patógenos y llevarlos a través de los vasos linfáticos a los ganglios donde posteriormente el sistema inmunitario se encargará de neutralizar y eliminar las amenazas. Sin esta defensa, estaríamos expuestos a enfermedades constantemente. Debido a que estos dos sistemas trabajan en conjunto es común conocerlos cómo sistema linfático e inmunitario.
¿Cómo funciona el Sistema Linfático?
El sistema linfático, es como el sistema de alcantarillado del cuerpo. Forma una parte crucial de este sistema defensivo.
Los vasos linfáticos funcionan en estrecha colaboración con el sistema circulatorio, transportando sustancias entre ambos sistemas.
En estructura se compone por una amplia red de vasos linfáticos, que son conductos parecidos a las venas. Estos vasos penetran en la gran mayoría de músculos y órganos para transportar la linfa.
La linfa es un líquido de color claro, parecido al plasma sanguíneo debido a que contiene glóbulos blancos y no los glóbulos rojos. Su función es la de atrapar virus, bacterias y otros agentes patógenos por el cuerpo para transportarlos a los ganglios linfáticos para ser destruidos.
Los vasos linfáticos transportan la linfa en una sola dirección, los conductos están llenos de válvulas para promover el avance de la linfa en una sola dirección y evitar que retroceda.
Al circular la linfa en una sola dirección evitamos que se escape algún virus o bacteria al exterior y se infecte otros órganos.
Una vez se en los ganglios linfáticos, se procederá al filtrado y purificación de la linfa, destruyendo y evacuando cualquier tipo de agente perjudicial para el organismo.
A diferencia del sistema circulatorio, el sistema linfático es de tipo abierto y se organiza en dos secciones: una derecha y otra izquierda.
La sección derecha recibe linfa del brazo derecho, parte del tórax y la cabeza. Por otro lado, la sección izquierda abarca el conducto torácico, que recorre la longitud del cuerpo.
Ambas secciones desembocan en las venas subclavias correspondientes a su lado. Estas venas se conectan con sus respectivas arterias.
Además, el sistema incluye órganos linfáticos como el bazo, el timo y la médula ósea, los cuales desempeñan roles cruciales en la respuesta inmunitaria.
Los tejidos linfáticos, como las amígdalas y las placas de Peyer, también juegan un papel importante en la función inmune del organismo.
Partes del sistema linfático
Los órganos y tejidos más importantes del sistema linfático son:
Ganglios linfáticos
Son pequeñas estructuras que actúan como una zona de filtrado para la linfa, se encarga de atrapar bacterias, virus y otros invasores antes de que puedan infectar otras partes del cuerpo.
Son también conocidos como nódulos linfáticos, se trata de abultamientos que tienen un diámetro de 25 mm, parecidos a una judía.
Se distribuyen por todo el organismo, generalmente al final de los vasos linfáticos es donde se encuentran más, es decir, donde desembocan los vasos linfáticos.
El cuerpo tiene aproximadamente unos 600 0 700 ganglios.
Vasos linfáticos
Es una red de conductos por los cuales circula la linfa, similar a cómo las venas y arterias transportan la sangre.
Esta red canaliza los líquidos de los tejidos corporales de nuevo hacia las venas, filtrando potenciales fuentes de infecciones mediante sus células linfáticas.
Los vasos linfáticos contienen capilares linfáticos, que son estructuras más pequeñas, que se encuentran distribuidos por el organismo. Ahí se inicia el proceso de traspaso de líquido intersticial y el acopio de la linfa.
El bazo
Es un órgano pequeño localizado en la parte superior izquierda del abdomen, debajo de las costillas. Trabaja en la digestión, convierte los alimentos y lleva nutrientes. Es necesario para defender al organismo. Él construye linfocitos, limpia la sangre, guarda células y acaba con glóbulos viejos. Ayuda a filtrar la sangre, eliminando células sanguíneas viejas y dañadas, y produce linfocitos, un tipo de glóbulo blanco.
La médula ósea
Donde se producen los glóbulos blancos o leucocitos, incluidos los linfocitos.
El timo
Es un órgano linfático, situado en la parte superior del pecho, entre la tráquea y el esternón.
Es fundamental para el desarrollo de los linfocitos. Un tipo de glóbulo blanco esencial para la respuesta inmune adaptativa, la cual permite al cuerpo reconocer y recordar invasores específicos.
Amígdalas palatinas
Son dos acumulaciones de tejido linfoides localizados en la garganta. Se encargan de proteger contra la infección por agentes patógenos que entran por la boca y las mucosas.
Adenoides
Los adenoides, también conocidos como vegetaciones adenoideas o amígdalas faríngeas, son masas de tejido linfático situadas en la parte posterior de la nariz y por encima del paladar. Se encargan de proteger al cuerpo de infecciones, principalmente durante los primeros años de vida.
Placas de Peyer
Las placas de Peyer son agrupaciones de tejido linfático ubicadas en el revestimiento interno de las paredes del intestino delgado. Están formadas por células adaptadas y especializadas en reconocer antígenos presentes en los alimentos que transitan por el tracto digestivo. Esto se debe a que incluyen macrófagos, los cuales son capaces de eliminar bacterias o microorganismos perjudiciales para el organismo humano.
Funciones del sistema linfático
Las funciones más importantes que realiza este sistema son:
Mantenimiento del equilibrio de fluidos
Renueva y traslada el exceso de líquido intersticial, más la linfa hacia el flujo sanguíneo del sistema circulatorio, ayudando a prevenir la hinchazón y el edema.
Esto ocurre por medio de los vasos linfáticos. Como propio el sistema linfático no tiene un órgano que le ayude a bombear por el organismo, el líquido que produce. Por lo que debe aprovechar la contracción de otros músculos y capilares. Entre ellos:
- Músculo liso: permite que los vasos linfáticos se retraigan intermitentemente, para propulsar la linfa. Está ubicado en el aparato urinario, el gastrointestinal, respiratorio y el visual.
- Músculos esqueléticos: son los que se activan durante el movimiento del sistema óseo. Los vasos linfáticos utilizan las contracciones para llevar la linfa.
- Sistema valvular: es similar al de las venas. Permite que la linfa pueda avanzar, hace que no se devuelva, ni obstruya.
Absorción de grasas
A través de los vasos linfáticos del intestino, conocidos como quilíferos, el sistema linfático absorbe las grasas y las vitaminas liposolubles de los alimentos y las transporta al torrente sanguíneo.
Las grasas y proteínas eliminadas del intestino se transportan a través del sistema linfático, ya que no pueden ser procesadas directamente por los capilares sanguíneos para su posterior filtración y tratamiento por el hígado y los riñones.
Filtrado sanguíneo
Limpia la sangre para desintoxicarla de desechos, toxinas y microorganismos dañinos.
Las sustancias como las grasas y proteínas que se expulsan del intestino se transportan a través del sistema linfático. Este proceso es necesario porque dichas sustancias no pueden pasar directamente a través de los diminutos vasos sanguíneos y, por tanto, son llevadas al hígado y a los riñones para su procesamiento y eliminación.
Defensa inmunológica
Los linfocitos (glóbulos blancos) presentes en la linfa atacan a los patógenos, mientras que los ganglios linfáticos actúan como centros de filtración y respuesta inmunitaria.
Las bacterias por lo general no se encuentran en la sangre, más bien están presentes en tejidos. Lo que hace que estén en el mismo nivel del líquido intersticial. En ese sitio se hallan unas células llamadas macrófagos, son una suerte de glóbulos blancos que combaten diversos tipos de bacterias y linfocitos B y T que resguardan al organismo de bacterias y previenen de células cancerígenas.
Los glóbulos blancos que participan en dicho proceso necesitan entrar en contacto con ciertas bacterias para poder actuar. Los malignos microorganismos arriban a los ganglios linfáticos más cercanos, en donde están los linfocitos. Allí se multiplican para defender la inmunidad de las células.
Curiosidades: El descubrimiento del Sistema linfático en la historia
En el año (460 a. C.), durante la época del médico Hipócrates se conocía la información de que existía una sangre blanca en el cuerpo humano.
El respetado padre de la medicina occidental hacía referencia a la linfa del intestino, que por lo general tiene una consistencia y apariencia lechosa.
Por otro lado, Aristóteles, una figura emblemática tanto en el campo de la filosofía como en el de la medicina de su tiempo, también hacía eco de este conocimiento a través de sus escritos. Él hablaba de un líquido incoloro, que sin lugar a dudas se alinea con la descripción de la linfa, subrayando su papel en el organismo humano. La referencia de Aristóteles a este fluido transparente no solo complementa la comprensión de los fluidos corporales en la antigüedad, sino que también destaca la importancia de la observación y la descripción detallada en el avance del conocimiento médico.
Estas menciones tempranas de la linfa por parte de figuras tan prominentes subrayan un entendimiento incipiente, pero significativo, de la complejidad del sistema circulatorio humano y su importancia para la salud y la enfermedad. A través de sus observaciones, Hipócrates y Aristóteles sentaron las bases para futuras investigaciones sobre los fluidos corporales, marcando el comienzo de un largo camino hacia la comprensión de la fisiología humana que continúa evolucionando hasta nuestros días.
Trastornos del sistema linfático
Adenopatía: Son las glándulas del sistema inmunológico que se inflaman, para responder a una infección viral o bacteriana. La hinchazón sorpresiva de varios ganglios a la vez puede alertar sobre cáncerr.
Lipidema: Trastorno inflamatorio que por el cúmulo de grasa suele tapar el sistema linfático y ocasiona un lipolinfedema. Causa dolor y moretones que aparecen fácilmente, debido a la fragilidad capilar.
La salud puede ser quebrantada por el estado de vulnerabilidad y la hinchazón del tejido adiposo. Dicho trastorno se da por lo general en mujeres, una vez superada la pubertad, luego del embarazo y la menopausia. No se genera por sobrepeso, ni se trata con dietas, ni ejercicios. No es celulitis. Su origen es poco conocido y suele arrojar un diagnóstico errado de obesidad.
Edema linfostático: Es un malestar que ocurre cuando el sistema linfático no puede drenar fácilmente la linfa. Lo que provoca una inflamación por el almacenamiento de líquido en tejidos blandos corporales.
Linfangitis: Es una infección de los vasos linfáticos, que por lo general se produce por la presencia de estreptococos. Estos invasores suelen penetran en el organismo a través de una herida, un rasguño en brazos o piernas. En ocasiones la afectación de la piel se encuentra más internamente y se produce una celulitis. De ahí se trasladan hacia el sistema linfático.
En la zona afectada se perciben líneas rojas, que son asimétricas, se tornan calientes y sensibles al tacto. La enfermedad causa dolor de cabeza, fiebre, escalofríos y el incremento de la frecuencia cardíaca