Sistemas del cuerpo humano

Articulaciones

Las articulaciones son las uniones entre dos o más huesos del esqueleto. Permiten el movimiento coordinado del cuerpo y absorben las fuerzas mecánicas generadas durante la actividad física. El cuerpo humano adulto posee más de 300 articulaciones, con características estructurales y funcionales muy diversas.

Clasificación según la movilidad

La clasificación funcional de las articulaciones se basa en el grado de movimiento que permiten:

  • Sinartrosis (anfiartrosis inmóviles): Articulaciones sin movimiento o con movimiento mínimo. Las suturas craneales son el ejemplo paradigmático: las superficies óseas están unidas directamente por tejido fibroso denso. También se incluyen las sindesmosis (ligamentos entre tibia y peroné) y las gonfosis (dientes en alvéolos).
  • Anfiartrosis: Articulaciones con movilidad limitada. Los discos intervertebrales son anfiartrosis de tipo sínfisis, unidas por fibrocartílago. La sínfisis del pubis es otro ejemplo.
  • Diartrosis (sinoviales): Articulaciones de libre movimiento, las más numerosas y complejas. Presentan cavidad articular llena de líquido sinovial. Se subclasifican según su forma: esféricas (cadera, hombro), en bisagra (rodilla, codo), en pivote (atlas-axis), en silla de montar (trapeciometacarpiana), planas (intercarpianas) y elipsoidales (muñeca).

Cartílago articular

El cartílago articular hialino recubre las superficies óseas en las articulaciones sinoviales. Su grosor varía entre 1 y 7 mm según la articulación. Está compuesto principalmente por condrocitos (células), colágeno tipo II y proteoglicanos (como el agrecano). Su función es reducir la fricción, distribuir las cargas de compresión y absorber los impactos. El cartílago articular carece de vasos sanguíneos, nervios y vasos linfáticos, lo que limita enormemente su capacidad de reparación tras una lesión.

Líquido sinovial

La membrana sinovial que tapiza la cápsula articular produce el líquido sinovial, un ultrafiltrado del plasma enriquecido con ácido hialurónico secretado por los sinoviocitos. El líquido sinovial lubrica las superficies articulares, reduce la fricción y aporta nutrientes al cartílago avascular. En condiciones normales, la rodilla contiene entre 0,5 y 3,5 mL de líquido sinovial.

Artritis y artrosis

La artrosis (osteoartritis) es la enfermedad articular más frecuente a nivel mundial. Se caracteriza por la degradación progresiva del cartílago articular, la formación de osteofitos (espolones óseos) y la inflamación crónica de la membrana sinovial. Según la OMS, afecta a más de 500 millones de personas. Los factores de riesgo incluyen el envejecimiento, la obesidad, el género femenino y los traumatismos articulares previos. La artritis reumatoide, en cambio, es una enfermedad autoinmune sistémica que causa inflamación crónica de la membrana sinovial con destrucción progresiva del cartílago y el hueso subcondral, afectando al 0,5-1% de la población adulta (datos de la OMS).

Referencias