Sistemas del cuerpo humano

Sangre

La sangre es el fluido vital que circula por el sistema cardiovascular. Se trata de un tejido conjuntivo líquido compuesto por células especializadas suspendidas en una solución acuosa denominada plasma. En un adulto sano el volumen total de sangre asciende a aproximadamente 5 litros (entre 4,5 y 5,5 L), lo que equivale al 7–8 % del peso corporal. La sangre cumple funciones de transporte, regulación y protección que son indispensables para la vida.

¿Qué es la sangre?

Composición de la sangre

Si se centrifuga una muestra de sangre, se obtiene la siguiente distribución:

  • Plasma (55 %): fracción líquida de color amarillento. Contiene un 90 % de agua y en el resto se disuelven proteínas plasmáticas (albúmina, globulinas, fibrinógeno), glucosa, iones, lípidos, hormonas, gases disueltos y productos de desecho.
  • Elementos formes (45 %): fracción celular compuesta mayoritariamente por eritrocitos, más leucocitos y plaquetas. Esta fracción se denomina hematocrito y su valor normal es del 38–52 % en hombres y 36–48 % en mujeres.

Los eritrocitos (glóbulos rojos)

Los eritrocitos son los elementos celulares más abundantes: entre 4,5 y 5,5 millones por microlitro de sangre. Son células anucleadas con forma de disco bicóncavo de 6–8 µm de diámetro. Su principal componente es la hemoglobina, proteína que contiene hierro y se une reversiblemente al O₂ en los pulmones para liberarlo en los tejidos. Un eritrocito contiene aproximadamente 270 millones de moléculas de hemoglobina. Su vida media es de unos 120 días; los eritrocitos viejos son destruidos en el bazo y el hígado.

Los leucocitos (glóbulos blancos) y las plaquetas

Los leucocitos son las células del sistema inmunitario que circulan en la sangre. En un adulto sano hay entre 4.500 y 11.000 leucocitos por microlitro. Se dividen en granulocitos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos), linfocitos y monocitos; cada subpoblación cumple funciones específicas frente a patógenos, parásitos o células tumorales.

Las plaquetas (trombocitos) son fragmentos de megacariocitos sin núcleo, de 2–4 µm, presentes en concentraciones de 150.000–400.000 por microlitro. Su papel fundamental es en la hemostasia primaria: ante una lesión vascular se adhieren al colágeno subendotelial, se activan y se agregan formando el tapón plaquetario inicial.

Sistema de grupos sanguíneos ABO

El sistema ABO, descubierto por Karl Landsteiner en 1901, clasifica los eritrocitos según los antígenos presentes en su membrana y los anticuerpos naturales en el plasma:

  • Grupo A: antígeno A en eritrocitos, anticuerpos anti-B en plasma.
  • Grupo B: antígeno B en eritrocitos, anticuerpos anti-A en plasma.
  • Grupo AB: antígenos A y B en eritrocitos, ningún anticuerpo ABO en plasma (receptor universal).
  • Grupo O: ningún antígeno ABO en eritrocitos, anticuerpos anti-A y anti-B en plasma (donante universal de concentrado de hematíes).

Junto al sistema ABO, el factor Rh (positivo o negativo, determinado por el antígeno D) es el otro gran determinante de compatibilidad transfusional. Una transfusión incompatible desencadena una reacción hemolítica grave.

Coagulación sanguínea

La coagulación es el mecanismo que detiene la hemorragia cuando un vaso se lesiona. El proceso implica dos vías convergentes (extrínseca e intrínseca) que activan la cascada de coagulación, una serie de reacciones enzimáticas en cadena:

  • Hemostasia primaria: vasoconstricción inmediata y formación del tapón plaquetario.
  • Hemostasia secundaria: activación secuencial de factores de coagulación (I–XIII) que culmina en la conversión de fibrinógeno en fibrina, la cual forma una red que consolida el coágulo.
  • Fibrinólisis: disolución controlada del coágulo una vez reparado el vaso, principalmente por la plasmina.

Los trastornos de la coagulación incluyen la hemofilia (déficit de factor VIII o IX), la enfermedad de Von Willebrand y las trombocitopenias. Por el contrario, la hipercoagulabilidad favorece la trombosis venosa y el embolismo.

Funciones de la sangre

La sangre cumple tres grandes categorías de funciones según el NIH:

  • Transporte: O₂ desde los pulmones a los tejidos; CO₂ en sentido inverso; nutrientes desde el intestino; hormonas desde las glándulas endocrinas; productos de desecho hacia los riñones e hígado.
  • Regulación: equilibrio ácido-base (pH 7,35–7,45); temperatura corporal mediante redistribución del calor; osmolaridad y volemia.
  • Protección: defensa inmunitaria (leucocitos y anticuerpos); hemostasia (plaquetas y factores de coagulación).

Hematopoyesis: producción de células sanguíneas

Todas las células sanguíneas se originan a partir de células madre hematopoyéticas pluripotentes localizadas en la médula ósea roja, presente en adultos principalmente en el esternón, costillas, vértebras y cabeza femoral. El proceso de producción y maduración de cada linaje celular recibe nombres específicos: eritropoyesis (eritrocitos), leucopoyesis (leucocitos) y trombopoyesis (plaquetas). La eritropoyetina (EPO), producida principalmente en el riñón, es la hormona que regula la producción de eritrocitos en respuesta a la hipoxia.

Referencias