¿Qué es la neuropatía periférica?
La neuropatía periférica es un trastorno que afecta a los nervios del sistema nervioso periférico, es decir, todos los nervios que se encuentran fuera del cerebro y la médula espinal. Estos nervios se encargan de transmitir señales sensoriales (tacto, dolor, temperatura), controlar los movimientos musculares y regular funciones automáticas del cuerpo como la digestión, la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Cuando uno o varios de estos nervios se dañan, los mensajes que envían pueden alterarse o interrumpirse por completo. Dependiendo del tipo de nervio afectado, los síntomas pueden ser muy variados: desde hormigueo y entumecimiento en las manos y los pies, hasta dificultades para caminar, debilidad muscular o problemas con la digestión y la micción.
Causas de la neuropatía periférica
La diabetes es la causa principal de neuropatía periférica. La mayoría de las personas con diabetes desarrollan algún grado de daño nervioso a lo largo de su vida, especialmente cuando los niveles de glucosa en sangre no se controlan adecuadamente durante períodos prolongados. Este tipo específico se denomina neuropatía diabética.
Otras causas frecuentes de neuropatía periférica incluyen:
- Traumatismos físicos: lesiones que comprimen, estiran o seccionan los nervios, como fracturas o accidentes.
- Tratamientos contra el cáncer: ciertos fármacos de quimioterapia y la radioterapia pueden dañar los nervios periféricos.
- Infecciones: el VIH, la enfermedad de Lyme, el herpes zóster y la hepatitis C pueden causar daño nervioso.
- Enfermedades autoinmunes: artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico y síndrome de Guillain-Barré.
- Enfermedades renales y hepáticas: la acumulación de toxinas en el organismo puede afectar a los nervios.
- Deficiencias nutricionales: especialmente la carencia de vitamina B12, B1, B6 y vitamina E.
- Consumo excesivo de alcohol: el alcoholismo crónico es una causa importante de daño nervioso.
- Exposición a sustancias tóxicas: plomo, mercurio, arsénico y ciertos disolventes industriales.
- Medicamentos: algunos antibióticos, anticonvulsivos y fármacos para el VIH pueden provocar neuropatía como efecto secundario.
- Factores hereditarios: enfermedades genéticas como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth.
Síntomas de la neuropatía periférica
Los síntomas varían según el tipo de nervio afectado y pueden aparecer de forma gradual o súbita. Se clasifican en tres categorías principales:
Síntomas sensoriales
- Hormigueo, entumecimiento o sensación de «pinchazos» en manos y pies.
- Dolor punzante, ardiente o tipo descarga eléctrica.
- Sensibilidad extrema al tacto (alodinia).
- Pérdida de la capacidad para percibir cambios de temperatura.
- Incapacidad para detectar heridas o lesiones en los pies.
- Pérdida del equilibrio y la coordinación.
Síntomas motores
- Debilidad muscular, especialmente en pies y manos.
- Calambres y espasmos musculares.
- Dificultad para caminar o mantener el equilibrio.
- Pérdida de masa muscular (atrofia).
- Dificultad para realizar movimientos finos como abotonarse la ropa.
Síntomas autonómicos
- Alteraciones en la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
- Problemas digestivos: náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.
- Sudoración excesiva o insuficiente.
- Problemas urinarios, como dificultad para vaciar la vejiga.
- Disfunción sexual.
- Mareos al ponerse de pie (hipotensión ortostática).
Diagnóstico de la neuropatía periférica
El diagnóstico de la neuropatía periférica comienza con una evaluación clínica completa que incluye la historia médica del paciente, sus antecedentes familiares y un examen físico neurológico. El médico evaluará los reflejos, la fuerza muscular, la sensibilidad y la coordinación.
Entre las pruebas complementarias más utilizadas se encuentran:
- Análisis de sangre: para detectar diabetes, deficiencias vitamínicas, problemas de tiroides o marcadores de enfermedades autoinmunes.
- Electromiografía (EMG): mide la actividad eléctrica de los músculos para evaluar el daño nervioso.
- Estudios de conducción nerviosa: determinan la velocidad y la intensidad de las señales eléctricas en los nervios.
- Biopsia de nervio o de piel: permite examinar las fibras nerviosas directamente bajo el microscopio.
- Pruebas de función autonómica: evalúan el funcionamiento de los nervios que controlan la sudoración, la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
- Estudios de imagen: resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para descartar compresiones nerviosas.
- Pruebas genéticas: en caso de sospecha de neuropatía hereditaria.
Tratamiento de la neuropatía periférica
El tratamiento se enfoca en controlar la causa subyacente y aliviar los síntomas. Cuando se identifica y trata la causa —por ejemplo, controlando la glucosa en la diabetes o corrigiendo una deficiencia vitamínica— el daño nervioso puede detenerse e incluso revertirse parcialmente.
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Medicamentos para el dolor: analgésicos, anticonvulsivos (gabapentina, pregabalina), antidepresivos (duloxetina, amitriptilina) y cremas tópicas con capsaicina o lidocaína.
- Terapia física: ejercicios de fortalecimiento y equilibrio, uso de dispositivos ortopédicos como férulas o plantillas.
- Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS): utiliza impulsos eléctricos de baja intensidad para aliviar el dolor.
- Cirugía: descompresión nerviosa en casos de atrapamiento o compresión del nervio.
- Terapias complementarias: acupuntura, meditación y técnicas de relajación pueden ayudar a controlar el dolor crónico.
- Control de la enfermedad de base: manejo estricto de la diabetes, tratamiento de infecciones o enfermedades autoinmunes.
Prevención de la neuropatía periférica
Si bien no todas las formas de neuropatía periférica son prevenibles, existen medidas que pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollarla o retrasar su progresión:
- Control adecuado de la glucosa: mantener los niveles de azúcar en sangre dentro del rango recomendado es fundamental para prevenir la neuropatía diabética.
- Alimentación equilibrada: una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras aporta las vitaminas y nutrientes necesarios para la salud nerviosa.
- Ejercicio regular: la actividad física moderada mejora la circulación sanguínea y favorece la salud de los nervios.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol: limitar la ingesta de bebidas alcohólicas protege el sistema nervioso.
- No fumar: el tabaquismo afecta la circulación y aumenta el riesgo de daño nervioso.
- Evitar la exposición a toxinas: usar equipos de protección en el trabajo si se manipulan sustancias químicas peligrosas.
- Cuidado de los pies: las personas con diabetes deben revisar sus pies diariamente para detectar heridas o infecciones tempranas.
- Posturas ergonómicas: evitar posiciones que compriman los nervios durante períodos prolongados.
Preguntas frecuentes
La neuropatía periférica es una afección causada por el daño a los nervios periféricos, que son los encargados de transmitir información entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Este daño puede provocar dolor, entumecimiento, debilidad y problemas en diversos órganos.
La diabetes es la causa más frecuente de neuropatía periférica. Los niveles elevados de glucosa en sangre durante períodos prolongados dañan progresivamente las fibras nerviosas, especialmente en los pies y las piernas.
En muchos casos la neuropatía periférica no tiene cura definitiva, pero sí se puede tratar eficazmente. Cuando se identifica y controla la causa subyacente, como la diabetes o una deficiencia vitamínica, el daño nervioso puede detenerse e incluso revertirse parcialmente.
Aunque los pies y las manos son las zonas más frecuentemente afectadas, la neuropatía periférica puede dañar nervios en cualquier parte del cuerpo, incluyendo las piernas, los brazos, el sistema digestivo, el corazón y los órganos reproductivos.
El diagnóstico incluye un examen neurológico completo, análisis de sangre, electromiografía (EMG), estudios de conducción nerviosa, biopsias de nervio o piel, pruebas de función autonómica y estudios de imagen como resonancia magnética o tomografía computarizada.
Sí, el consumo excesivo y prolongado de alcohol es una causa importante de neuropatía periférica. El alcohol tiene un efecto tóxico directo sobre los nervios y además interfiere con la absorción de vitaminas esenciales como la B1 (tiamina), la B12 y el ácido fólico.
Los ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar, montar en bicicleta estática y el yoga son especialmente beneficiosos. La actividad física moderada mejora la circulación sanguínea, fortalece los músculos y puede reducir el dolor neuropático.
Debe consultar a un médico si experimenta hormigueo, entumecimiento o debilidad persistente en las manos o los pies, dolor inusual tipo ardor o descarga eléctrica, pérdida de equilibrio frecuente, o si tiene diabetes y nota cambios en la sensibilidad de sus extremidades.



