¿Qué es el hígado graso?
Relación con obesidad y síndrome metabólico
La NAFLD está estrechamente asociada al síndrome metabólico: obesidad abdominal, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertrigliceridemia e hipertensión arterial. La resistencia a la insulina es el mecanismo central: provoca un aumento del flujo de ácidos grasos libres al hígado, que supera su capacidad de oxidación y exportación, acumulándose como triglicéridos. El NASH (non-alcoholic steatohepatitis o esteatohepatitis no alcohólica) es la forma progresiva con inflamación y daño hepatocelular, con riesgo de progresar a cirrosis.
Síntomas
La mayoría de los pacientes con NAFLD están asintomáticos en estadios iniciales. El hallazgo más frecuente es una elevación leve de las transaminasas (ALT/GPT) en una analítica rutinaria, o un hígado hiperecogénico en una ecografía abdominal indicada por otra causa. Algunos pacientes refieren malestar o pesadez en el hipocondrio derecho. La fatiga puede estar presente.
Diagnóstico
La ecografía abdominal es la técnica de imagen de primera línea (hiperecogeicidad hepática). La biopsia hepática sigue siendo el gold standard para distinguir esteatosis simple de NASH y valorar el grado de fibrosis, aunque herramientas no invasivas como la elastografía hepática (FibroScan) y el índice FIB-4 permiten estratificar el riesgo de fibrosis sin biopsia.
Tratamiento
No existe tratamiento farmacológico aprobado específico en Europa, aunque el análogo de GLP-1 semaglutida ha demostrado regresión de NASH en ensayos clínicos y está bajo revisión regulatoria. El pilar del tratamiento es la modificación del estilo de vida: pérdida del 7-10% del peso corporal (que puede mejorar la histología), ejercicio físico aeróbico regular, dieta mediterránea y control de los componentes del síndrome metabólico.
⚕️ Importante: El hígado graso no alcohólico puede progresar silenciosamente a cirrosis. Si tienes obesidad, diabetes o síndrome metabólico, solicita a tu médico una evaluación hepática periódica con analítica y ecografía.