Sistemas del cuerpo humano

Cirrosis hepática: fibrosis hepática, hipertensión portal y trasplante

La cirrosis hepática es el estadio final de cualquier hepatopatía crónica, caracterizado por la sustitución del tejido hepático normal por fibrosis irreversible y nódulos de regeneración que distorsionan la arquitectura del hígado. Esta desestructuración compromete gravemente las funciones del hígado (síntesis proteica, metabolismo, detoxificación) y genera resistencia al flujo sanguíneo portal, dando lugar a la hipertensión portal, eje de las principales complicaciones.

¿Qué es la cirrosis hepática?

Causas principales

  • Alcohol: causa más frecuente en los países occidentales; el consumo crónico de >20-30 g/día en mujeres y >40 g/día en hombres durante años es hepatotóxico
  • Hepatitis C crónica: hasta el desarrollo de los antivirales de acción directa (AAD) era la primera causa de trasplante hepático en Europa; actualmente curable en >95% de los casos
  • Hepatitis B crónica: causa principal a nivel mundial; prevenible con vacuna
  • NAFLD/NASH: causa emergente en paralelo a la epidemia de obesidad
  • Causas menos frecuentes: hemocromatosis, hepatitis autoinmune, cirrosis biliar primaria, enfermedad de Wilson, déficit de alfa-1 antitripsina

Fases y complicaciones

La cirrosis se clasifica en compensada (sin complicaciones, supervivencia media de 12 años) y descompensada (con complicaciones, supervivencia media de 2 años). Las principales complicaciones son:

  • Ascitis: acumulación de líquido en la cavidad abdominal; la más frecuente
  • Hemorragia por varices esofágicas: dilatación de venas del esófago por hipertensión portal; potencialmente mortal
  • Encefalopatía hepática: alteración neurológica por acumulación de amoniaco
  • Peritonitis bacteriana espontánea (PBS)
  • Síndrome hepatorrenal: insuficiencia renal funcional
  • Carcinoma hepatocelular (CHC): cribado semestral con ecografía + alfafetoproteína

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la clínica, las pruebas de función hepática (bilirrubina, albúmina, INR —escala de Child-Pugh y MELD—), la ecografía abdominal (hígado heterogéneo, nodular, con signos de hipertensión portal) y la elastografía (FibroScan). La biopsia hepática confirma el diagnóstico pero cada vez se necesita menos gracias a las técnicas no invasivas.

Tratamiento

No existe tratamiento que revierta la fibrosis establecida, aunque la eliminación de la causa puede detener la progresión e incluso permitir cierta mejoría (remisión con AAD en hepatitis C, abstinencia en cirrosis alcohólica). El tratamiento es el manejo de las complicaciones (diuréticos para la ascitis, betabloqueantes y ligadura endoscópica para las varices, lactulosa para la encefalopatía). El trasplante hepático es el único tratamiento definitivo en la cirrosis descompensada sin respuesta al tratamiento médico.

⚕️ Importante: La cirrosis compensada puede mantenerse estable durante años si se elimina la causa y se hace seguimiento hepatológico regular. Si tienes hepatitis B o C crónica, consumo elevado de alcohol o NAFLD avanzada, es fundamental el control médico periódico para detectar y tratar las complicaciones precozmente.

Referencias