El hígado realiza más de 500 funciones vitales: síntesis de proteínas (albúmina, factores de coagulación), metabolismo de fármacos, producción de bilis, almacenamiento de glucosa y detoxificación del amoniaco. Cuando falla, todas estas funciones se deterioran progresivamente.
Tipos de insuficiencia hepática
Insuficiencia hepática aguda (fallo hepático fulminante): Deterioro rápido de la función hepática en un hígado previamente sano, con desarrollo de encefalopatía en menos de 26 semanas. Causas principales: hepatitis viral, intoxicación por paracetamol, fármacos y hepatitis autoinmune.
Insuficiencia hepática crónica: Deterioro progresivo asociado a cirrosis. La descompensación se manifiesta por ascitis, encefalopatía, hemorragia variceal e ictericia.
Síntomas y complicaciones
- Encefalopatía hepática: Confusión, somnolencia, asterixis (temblor aleteante), coma
- Coagulopatía: Sangrado fácil, hematomas por déficit de factores de coagulación
- Ictericia: Coloración amarillenta por acumulación de bilirrubina
- Ascitis: Acumulación de líquido en cavidad abdominal
- Síndrome hepatorrenal: Fallo renal secundario
- Hipoglucemia: Por fallo en la gluconeogénesis
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la combinación de datos clínicos y analíticos: elevación de bilirrubina, prolongación del tiempo de protrombina (INR), descenso de albúmina y signos de encefalopatía. La escala MELD (Model for End-stage Liver Disease) cuantifica la gravedad y prioriza para trasplante.
Tratamiento
El manejo incluye tratamiento de la causa subyacente, soporte nutricional, control de la encefalopatía (lactulosa, rifaximina), prevención de infecciones y manejo de complicaciones. El trasplante hepático es el único tratamiento definitivo en casos graves, con supervivencia superior al 70% a 5 años.
Depende de la causa y gravedad.