El cuerpo humano adulto posee entre 2 y 4 millones de glándulas sudoríparas, con mayor densidad en las palmas de las manos, las plantas de los pies, la frente y las axilas. La cantidad de sudor producida varía enormemente: en condiciones de reposo se producen apenas 100 ml al día, mientras que en ejercicio intenso en ambiente caluroso puede superarse 1 litro por hora.
La comprensión de su fisiología es clave para el diagnóstico de enfermedades como la fibrosis quística (donde el sudor contiene concentraciones anormalmente elevadas de cloro) y para el tratamiento de condiciones como la hiperhidrosis.
Características
Existen dos tipos principales: las glándulas ecrinas, que son las más numerosas, secretan un sudor acuoso principalmente compuesto de agua, NaCl, urea y ácido láctico, y se abren directamente a la superficie de la piel. Las glándulas apocrinas, localizadas en axilas, ingles y areolas mamarias, secretan un fluido más viscoso hacia el folículo piloso; este fluido inodoro es descompuesto por bacterias cutáneas generando el olor corporal.
Las glándulas ecrinas están inervadas por fibras colinérgicas del sistema nervioso simpático, a diferencia de la mayoría de las sinapsis simpáticas que son adrenérgicas, lo que las distingue fisiológicamente.
Funciones
- Termorregulación: La evaporación del sudor en la superficie cutánea elimina calor corporal, manteniendo la temperatura interna constante.
- Excreción de desechos: El sudor contiene pequeñas cantidades de urea, ácido úrico y amoníaco, contribuyendo a la eliminación de productos nitrogenados.
- Hidratación de la piel: El sudor contribuye al manto hidrolipídico cutáneo, manteniendo la humedad de la capa córnea.
- Defensa antimicrobiana: El sudor contiene defensinas y dermicidina, péptidos con actividad antimicrobiana que contribuyen a la defensa cutánea.
Enfermedades relacionadas
La hiperhidrosis es la producción excesiva de sudor más allá de lo necesario para la termorregulación. Puede ser primaria (idiopática, frecuentemente palmar o axilar) o secundaria a enfermedades como hipertiroidismo, diabetes o infecciones. La anhidrosis es la incapacidad de sudar, lo que puede causar golpes de calor peligrosos.
La miliaria (sarpullido de calor) ocurre cuando los conductos de las glándulas ecrinas se obstruyen y el sudor no puede escapar, formando vesículas o pápulas. La fibrosis quística produce sudor con niveles anormalmente elevados de sodio y cloro, siendo la prueba del sudor el estándar diagnóstico para esta enfermedad.
El cuerpo humano adulto posee entre 2 y 4 millones de glandulas sudoriparas.