¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias caracterizada por hiperrespuesta bronquial y obstrucción reversible al flujo aéreo. En las personas con asma, las vías respiratorias están permanentemente inflamadas y son especialmente sensibles a ciertos desencadenantes. Ante estos estímulos, los bronquios se contraen (broncoespasmo), se inflaman y producen exceso de mucosidad, dificultando el paso del aire.
La obstrucción bronquial es generalmente reversible —espontáneamente o con tratamiento— lo que diferencia al asma de la EPOC, donde la obstrucción es fija.
Causas y factores desencadenantes
Factores predisponentes
- Genética: predisposición hereditaria a la atopia (tendencia a desarrollar reacciones alérgicas).
- Exposición precoz a alérgenos y a infecciones respiratorias en la infancia.
- Contaminación ambiental y tabaquismo materno durante el embarazo.
Desencadenantes de las crisis
- Alérgenos: ácaros del polvo doméstico, pólenes, epitelio de animales, hongos.
- Infecciones respiratorias (virus como el rinovirus y el VRS).
- Ejercicio físico (asma de esfuerzo).
- Aire frío y seco.
- Humo de tabaco y contaminantes ambientales.
- Fármacos: AAS, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), betabloqueantes.
- Emociones intensas y estrés.
- Reflujo gastroesofágico.
- Exposiciones laborales (asma ocupacional): harinas, látex, pinturas en spray, metales.
Síntomas
Los síntomas del asma son variables, episódicos y frecuentemente nocturnos o de madrugada:
- Sibilancias: sonido silbante o pitido al respirar, especialmente al espirar.
- Disnea (dificultad para respirar, sensación de opresión en el pecho).
- Tos, a menudo seca y persistente, especialmente nocturna.
- Sensación de presión o tirantez en el pecho.
Los síntomas empeoran ante los desencadenantes, por la noche o en las primeras horas de la mañana, y mejoran con broncodilatadores. En una crisis asmática grave, la persona puede tener dificultad para hablar, cianosis (coloración azulada de los labios) y trabajo respiratorio intenso, lo que constituye una emergencia médica.
Diagnóstico
- Historia clínica y exploración: patrón de síntomas, antecedentes personales y familiares de alergia y asma.
- Espirometría: mide el volumen y el flujo de aire. El patrón obstructivo con reversibilidad (mejoría del FEV1 ≥12% y ≥200 mL tras broncodilatador) es diagnóstico de asma.
- Peak flow (flujo espiratorio máximo): sencillo y útil para monitorizar la variabilidad.
- Test de provocación bronquial (metacolina): para confirmar hiperrespuesta bronquial cuando la espirometría es normal.
- Pruebas alérgicas (prick test, IgE específica): para identificar sensibilizaciones.
- FeNO (óxido nítrico exhalado): marcador de inflamación eosinofílica, útil para seleccionar el tratamiento.
Tratamiento
El objetivo es conseguir el control del asma: ausencia de síntomas diurnos y nocturnos, actividad normal y espirometría estable.
Tratamiento de fondo (controlador)
- Corticosteroides inhalados (CSI): fluticasona, budesonida, beclometasona. Son la base del tratamiento antiinflamatorio.
- Beta-2 agonistas de larga duración (LABA): formoterol, salmeterol. Se combinan con los CSI.
- Antagonistas de los leucotrienos: montelukast. Especialmente útil en asma alérgica y de esfuerzo.
- Biológicos: omalizumab (anti-IgE), mepolizumab, benralizumab (anti-IL-5), dupilumab (anti-IL-4/13). Para asma grave no controlada.
- Inmunoterapia alérgica (vacunas): modifica la respuesta inmune a los alérgenos específicos.
Tratamiento de rescate
- Beta-2 agonistas de corta duración (SABA): salbutamol (ventolín). Para alivio rápido de los síntomas durante las crisis.
- En las crisis: corticosteroides sistémicos (prednisona), oxígeno y en casos graves, sulfato de magnesio intravenoso y soporte ventilatorio.
Prevención
- Evitar los desencadenantes identificados (alérgenos, tabaco, AINEs si hay sensibilidad).
- Usar fundas antiácaros en colchones y almohadas.
- Ventilar el hogar y reducir la humedad.
- Vacunación antigripal y antineumocócica.
- No fumar y evitar el tabaquismo pasivo.
- Seguir el plan de acción escrito elaborado con el médico.
- Realizar la técnica correcta de inhalación.
Preguntas frecuentes
Actualmente no existe cura definitiva para el asma, pero con el tratamiento adecuado la enfermedad puede controlarse completamente. Muchos niños con asma ven mejorar significativamente sus síntomas en la adolescencia, aunque la enfermedad puede reactivarse en la edad adulta.
Sí. El ejercicio es beneficioso para los asmáticos. Si el ejercicio desencadena síntomas (asma de esfuerzo), se puede usar salbutamol 15-20 minutos antes de la actividad física. Un asma bien controlada no debe limitar la actividad deportiva.
Los corticosteroides inhalados a las dosis prescritas son seguros. Actúan localmente en el pulmón y su absorción sistémica es mínima. Son el tratamiento de elección para el asma persistente y su beneficio supera ampliamente los posibles efectos secundarios.
El asma está bien controlada cuando: no hay síntomas diurnos más de 2 veces por semana, no hay síntomas nocturnos, no es necesario usar el inhalador de rescate más de 2 veces por semana y la actividad física no está limitada. El test de control del asma (ACT) es una herramienta útil para valorarlo.
Use el inhalador de rescate (salbutamol) según las indicaciones de su plan de acción. Si los síntomas no mejoran en 15-20 minutos, si tiene dificultad para hablar, coloración azulada en labios o el pico flujo es muy bajo, llame al 112 de inmediato. No deje pasar el tiempo.
Fuentes
- OMS. Asthma. who.int
- MedlinePlus (NIH). Asma. medlineplus.gov
- Mayo Clinic. Asthma. mayoclinic.org
- GINA (Global Initiative for Asthma). Global Strategy for Asthma Management and Prevention 2023. ginasthma.org