Las cuatro válvulas cardíacas
- Válvula mitral (bicúspide): entre la aurícula y el ventrículo izquierdos. Tiene dos valvas. Es la más frecuentemente afectada por enfermedad reumática y por prolapso.
- Válvula tricúspide: entre la aurícula y el ventrículo derechos. Tiene tres valvas. Su regurgitación es común en hipertensión pulmonar.
- Válvula aórtica: entre el ventrículo izquierdo y la aorta. Tres valvas semilunares. La estenosis aórtica calcificada es la valvulopatía más prevalente en ancianos.
- Válvula pulmonar: entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar. La menos afectada por patología.
Soplos cardíacos
Los soplos cardíacos son sonidos anormales producidos por flujo turbulento a través de válvulas alteradas. Pueden ser inocentes (funcionales, sin patología estructural, frecuentes en niños) o patológicos (estenosis o regurgitación valvular). Se clasifican por intensidad (escala de Levine 1-6), momento del ciclo cardíaco (sistólico/diastólico) y foco de auscultación.
Estenosis y cirugía valvular
La estenosis valvular es el estrechamiento de la válvula que obstruye el flujo. La estenosis aórtica severa (área valvular <1 cm²) puede tratarse mediante sustitución valvular quirúrgica (SAVR) o el procedimiento menos invasivo TAVI (implante valvular aórtico transcatéter), que ha revolucionado el tratamiento en pacientes de alto riesgo quirúrgico.
Curiosidades
- Las válvulas cardíacas abren y cierran unas 100.000 veces al día, más de 2.500 millones de veces a lo largo de una vida humana de 70 años, sin necesidad de mantenimiento en condiciones normales.
- La válvula aórtica, que soporta la mayor presión, es la que con más frecuencia se calcifica con la edad, siendo la estenosis aórtica calcificada la valvulopatía más prevalente en mayores de 65 años.
- La fiebre reumática, causada por una respuesta autoinmune a la faringitis por estreptococo del grupo A, fue históricamente la principal causa de valvulopatía adquirida y sigue siéndolo en países en desarrollo.
- El prolapso de la válvula mitral es la valvulopatía más frecuente en el mundo occidental, afectando al 2-3% de la población, y en la mayoría de los casos es benigno y no requiere tratamiento.
- El procedimiento TAVI (implante valvular aórtico transcatéter) permite reemplazar la válvula aórtica sin abrir el pecho, insertándola a través de un catéter desde la arteria femoral, revolucionando el tratamiento en pacientes de alto riesgo quirúrgico.
Las válvulas cardíacas actúan como puertas de un solo sentido que se abren y cierran por diferencias de presión entre las cámaras del corazón. Las válvulas auriculoventriculares (mitral y tricúspide) se abren durante la diástole (relajación ventricular) permitiendo el llenado, y se cierran al inicio de la sístole (contracción ventricular) impidiendo el reflujo. Las válvulas semilunares (aórtica y pulmonar) hacen lo contrario: se abren durante la sístole para permitir la eyección de sangre y se cierran en la diástole. Los ruidos cardíacos S1 y S2 corresponden al cierre de estas válvulas.
La estenosis aórtica es el estrechamiento de la válvula aórtica que dificulta la salida de sangre del ventrículo izquierdo. La forma más frecuente en adultos mayores es la estenosis aórtica calcificada degenerativa. Los síntomas clásicos (angina, síncope, disnea) son indicación de intervención, ya que una vez aparecen la supervivencia media sin tratamiento es de 2-3 años. El área valvular menor de 1 cm² define la estenosis severa. La sustitución puede realizarse de forma quirúrgica convencional (SAVR) o mediante el catéter percutáneo (TAVI) en pacientes de alto riesgo.
La endocarditis infecciosa es la infección de las válvulas cardíacas o del endocardio por microorganismos (habitualmente bacterias, principalmente Staphylococcus aureus y estreptococos). Se produce cuando bacterias entran en el torrente sanguíneo (por procedimientos dentales, catéteres, adicción a drogas intravenosas) y se adhieren a válvulas dañadas o prótesis valvulares formando vegetaciones. Es muy peligrosa porque las vegetaciones pueden embolizar (causando ictus, infartos renales) y destruir la válvula, produciendo insuficiencia cardíaca aguda. Requiere antibioterapia prolongada (4-6 semanas) y frecuentemente cirugía.
Existen dos tipos de prótesis valvulares. Las prótesis mecánicas (de materiales sintéticos como carbono pirolítico) son muy duraderas (más de 20-25 años) pero requieren anticoagulación oral permanente con acenocumarol o warfarina para prevenir trombosis. Las bioprótesis (de tejido porcino o bovino) no requieren anticoagulación a largo plazo, pero se degradan con el tiempo y tienen una durabilidad de 10-20 años, siendo preferidas en pacientes mayores. La elección depende de la edad del paciente, el riesgo de sangrado y la posibilidad de anticoagulación.