Sistemas del cuerpo humano

Recto y Ano

El recto y el ano constituyen el segmento terminal del aparato digestivo. El recto mide entre 12 y 15 cm y conecta el colon sigmoide con el canal anal, almacenando las heces hasta el momento de la defecación. El ano, con sus dos esfínteres musculares, controla la expulsión fecal.

Anatomía del recto

El recto presenta tres curvaturas laterales (válvulas de Houston) que ayudan a sostener el contenido fecal. Su pared muscular lisa genera contracciones peristálticas que impulsan las heces hacia el canal anal. La mucosa rectal carece de vellosidades intestinales, ya que su función es de almacenamiento, no de absorción activa.

Los esfínteres anales

  • Esfínter interno: músculo liso, controlado por el sistema nervioso autónomo (involuntario). Mantiene un tono basal de 80-100 mmHg.
  • Esfínter externo: músculo estriado, bajo control voluntario. Permite retrasar la defecación conscientemente.

Proceso de defecación

Cuando el recto alcanza unos 150-200 mL de contenido, los receptores de distensión desencadenan el reflejo de defecación. El esfínter interno se relaja de forma refleja; el externo se relaja voluntariamente. La maniobra de Valsalva (aumento de presión abdominal) facilita la expulsión.

Hemorroides

Las hemorroides son dilataciones varicosas de los plexos venosos hemorroidales. Afectan al 75% de los adultos en algún momento de su vida según datos del NIH. Los factores de riesgo incluyen estreñimiento crónico, embarazo, obesidad y dieta baja en fibra. El tratamiento varía desde medidas dietéticas hasta la ligadura con banda elástica o la hemorroidectomía quirúrgica.

Curiosidades

  • El esfínter anal interno mantiene un tono basal constante de 80-100 mmHg que previene la incontinencia fecal en reposo, sin necesidad de esfuerzo consciente.
  • El recto puede almacenar hasta 300-400 mL de heces sin que el individuo sienta necesidad urgente de defecar gracias a su capacidad de acomodación (complacencia rectal).
  • Los humanos no nacemos sabiendo defecar: el control voluntario del esfínter externo se adquiere durante el entrenamiento del control de esfínteres, generalmente entre los 2 y 4 años.
  • El cáncer de recto y el de colon comparten los mismos factores de riesgo, pero se tratan de forma diferente: el rectal requiere a menudo radioterapia preoperatoria por su localización en la pelvis.
  • El canal anal tiene una longitud de solo 3-4 cm pero contiene estructuras muy especializadas: el epitelio transicional, los plexos hemorroidales y el complejo esfinteriano de precisión milimétrica.
¿Cuál es la diferencia entre hemorroides internas y externas?

Las hemorroides internas se originan por encima de la línea dentada del canal anal, recubiertas por mucosa insensible al dolor; se manifiestan principalmente por sangrado rectal rojo brillante, generalmente sin dolor. Las hemorroides externas se desarrollan por debajo de la línea dentada, recubiertas por piel con inervación sensitiva; cuando se trombosan producen un dolor agudo muy intenso. El grado de las hemorroides internas (I al IV) orienta el tratamiento, desde medidas conservadoras hasta la ligadura o la hemorroidectomía.

¿Qué es la incontinencia fecal y cómo se trata?

La incontinencia fecal es la pérdida involuntaria del control sobre las deposiciones. Afecta al 2-7% de la población adulta y es más frecuente en mujeres tras el parto (lesión obstétrica del esfínter) y en personas mayores. Causa un impacto severo en la calidad de vida pero frecuentemente no se consulta por vergüenza. Los tratamientos incluyen rehabilitación del suelo pélvico (biofeedback), medicamentos que endurecen las heces, reparación quirúrgica del esfínter (esfinteroplastia) y la estimulación del nervio sacro para casos refractarios.

¿Qué síntomas del recto y el ano deben motivar una consulta médica?

Varios síntomas anorrectales merecen evaluación médica: sangrado rectal en cualquier persona mayor de 45 años o acompañado de cambio del ritmo intestinal (debe descartarse cáncer colorrectal), dolor anal intenso y súbito (trombosis hemorroidal, absceso), secreción anal purulenta (absceso, fístula), incontinencia fecal, masa palpable en el canal anal, o heces en forma de lápiz (estrechamiento del canal sugerente de estenosis o tumor). La colonoscopia o rectoscopia permite la evaluación directa.

¿Qué es la fisura anal y cómo se diferencia de las hemorroides?

La fisura anal es un desgarro lineal de la piel del canal anal, habitualmente en la línea media posterior. Produce un dolor anal agudo, quemante, que aparece durante la defecación y puede durar horas después. El signo clave que la diferencia de las hemorroides es que el dolor es muy intenso y la sangre (si hay) aparece en papel al limpiarse, no en el interior de la taza. Las fisuras agudas se tratan con ablandadores de heces, analgésicos tópicos y pasta de nitroglicerina o diltiazem tópico. Las crónicas pueden requerir cirugía (esfinterotomía lateral interna).

Referencias