Historia: Jenner y la viruela
El concepto moderno de vacunación nació en 1796, cuando el médico inglés Edward Jenner demostró que la inoculación con el virus de la vaccinia (viruela bovina) confería protección frente a la viruela humana (Variola major). Jenner observó que las ordeñadoras que contraían la viruela vacuna no desarrollaban la viruela humana, y en 1796 inoculó a James Phipps con material de una pústula de vaccinia. La vacunación masiva global llevó a la erradicación de la viruela en 1980, declarada oficialmente por la OMS: la única enfermedad infecciosa humana erradicada hasta la fecha. Louis Pasteur extendió el principio de Jenner a otras enfermedades, acuñando el término «vaccin» en honor al trabajo de Jenner.
Tipos de vacunas
- Vacunas de microorganismos vivos atenuados: Contienen patógenos vivos con virulencia reducida. Generan una respuesta inmune robusta y duradera. Ejemplos: vacuna triple vírica (sarampión, rubéola, parotiditis), varicela, fiebre amarilla, BCG.
- Vacunas de microorganismos inactivados: Contienen patógenos muertos. Requieren generalmente varias dosis y adyuvantes. Ejemplos: vacuna de la polio inactivada (Salk), gripe estacional, hepatitis A.
- Vacunas de subunidades y toxoides: Contienen proteínas específicas del patógeno (antígenos) o toxinas inactivadas. Ejemplos: hepatitis B, tétanos, difteria, tos ferina acelular, VPH (proteína L1 de la cápside).
- Vacunas de ARN mensajero (ARNm): Contienen instrucciones genéticas en forma de ARNm encapsulado en nanopartículas lipídicas para que las células del receptor produzcan el antígeno (proteína spike del SARS-CoV-2 en las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna contra COVID-19). No se integran en el ADN del huésped. Tecnología desarrollada sobre décadas de investigación básica, con aplicación clínica masiva desde 2020.
- Vacunas vectoriales: Utilizan un virus inofensivo (adenovirus) como vector para introducir genes del patógeno diana. Ejemplos: vacunas de AstraZeneca y Janssen contra COVID-19.
Inmunidad de rebaño
La inmunidad de rebaño (o inmunidad colectiva) se alcanza cuando una proporción suficientemente elevada de la población es inmune a un patógeno (por vacunación o por infección previa), de modo que la transmisión del agente infeccioso en la comunidad queda interrumpida, protegiendo también a los individuos que no pueden vacunarse (neonatos, inmunodeficientes). El umbral de inmunidad de rebaño depende del número reproductivo básico (R₀) del patógeno: para el sarampión (R₀ ≈ 12-18) se requiere que el 92-95% de la población sea inmune; para la polio (R₀ ≈ 5-7), el umbral es del 80-85%. Según la OMS, las vacunas evitan entre 3,5 y 5 millones de muertes anuales en el mundo.
Adyuvantes y conservantes
Los adyuvantes son componentes añadidos a las vacunas para potenciar la respuesta inmune. Los más utilizados son las sales de aluminio (hidróxido o fosfato de aluminio), que actúan estimulando la respuesta inmune innata en el lugar de inyección, favoreciendo el reclutamiento de células presentadoras de antígenos. Los adyuvantes han sido evaluados extensamente en ensayos clínicos y están aprobados por las autoridades regulatorias (FDA, EMA) por su perfil de seguridad y eficacia.