Inflamación aguda: la respuesta innata
La inflamación aguda comienza en segundos o minutos tras el daño tisular. Los principales eventos son:
- Vasodilatación: Mediada por histamina (liberada por mastocitos), prostaglandinas y bradicinina. Aumenta el flujo sanguíneo (rubor y calor).
- Aumento de la permeabilidad vascular: Permite la extravasación de plasma y leucocitos hacia el tejido dañado (edema).
- Reclutamiento leucocitario: Neutrófilos (primero), seguidos de monocitos/macrófagos. Estos fagocitan patógenos y detritus celulares.
Citocinas: los mensajeros de la inflamación
Las citocinas son pequeñas proteínas de señalización que regulan la intensidad y duración de la respuesta inflamatoria. Las principales citocinas proinflamatorias son:
- TNF-α (Factor de necrosis tumoral alfa): Activa endotelio, induce fiebre y estimula la producción de otras citocinas.
- IL-1β (Interleucina 1 beta): Induce fiebre (actúa sobre el hipotálamo), activa linfocitos T y estimula la síntesis de proteínas de fase aguda.
- IL-6: Estimula la producción de proteínas de fase aguda en el hígado (como la proteína C reactiva, PCR) y activa linfocitos B.
- IL-8 (CXCL8): Principal quimiocina quimiotáctica para neutrófilos.
Inflamación crónica
La inflamación crónica persiste semanas, meses o años cuando la causa no puede ser eliminada o cuando la regulación de la respuesta inflamatoria falla. Se caracteriza histológicamente por infiltración de macrófagos y linfocitos, fibrosis y necrosis tisular. La inflamación crónica de bajo grado es actualmente reconocida como un factor patogénico central en numerosas enfermedades no transmisibles, incluyendo la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, la diabetes tipo 2, la enfermedad de Alzheimer y el cáncer.
Enfermedades autoinmunes
En las enfermedades autoinmunes, el sistema inmune dirige una respuesta inflamatoria aberrante contra tejidos propios del organismo. Existen más de 80 enfermedades autoinmunes reconocidas, incluyendo el lupus eritematoso sistémico (LES), la artritis reumatoide, la diabetes mellitus tipo 1, la esclerosis múltiple, la enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn, colitis ulcerosa) y la enfermedad celiaca. Según el NIH, las enfermedades autoinmunes afectan al 5-8% de la población en países desarrollados, con una prevalencia mayor en mujeres. El tratamiento se basa en fármacos inmunosupresores y biológicos (anticuerpos monoclonales anti-citocinas).