¿Qué es el diafragma?
Localización y estructura
El diafragma se inserta en la cara inferior de la caja torácica: se fija al esternón (porción esternal), a las costillas inferiores (porción costal) y a las vértebras lumbares L1–L3 mediante los pilares derecho e izquierdo (porción lumbar). Su zona central es el tendón central, una estructura fibrosa no contráctil en forma de trébol sobre la que reposa el corazón.
Anatómicamente presenta tres orificios principales que permiten el paso de estructuras entre el tórax y el abdomen:
- Hiato aórtico (T12): da paso a la aorta descendente y al conducto torácico.
- Hiato esofágico (T10): por donde pasa el esófago y los nervios vagos.
- Foramen de la vena cava (T8): por donde discurre la vena cava inferior.
El músculo principal de la respiración
Durante una respiración tranquila, el diafragma es responsable de aproximadamente el 70–80 % del trabajo ventilatorio. En la inspiración, las fibras musculares del diafragma se contraen, aplanando la cúpula y descendiendo 1–2 cm (hasta 10 cm en inspiración profunda), lo que aumenta el diámetro vertical del tórax y produce la caída de presión intratorácica que mueve el aire hacia los pulmones. En la espiración tranquila, el músculo se relaja y la cúpula asciende pasivamente impulsada por la retracción elástica pulmonar y el desplazamiento visceral abdominal.
Durante el ejercicio intenso o en situaciones de dificultad respiratoria (disnea), entran en juego los músculos accesorios —escalenos, esternocleidomastoideo, intercostales externos— junto al diafragma para satisfacer la mayor demanda ventilatoria.
Inervación: el nervio frénico
El diafragma está inervado por el nervio frénico, que surge de las raíces cervicales C3, C4 y C5. Esto explica la regla clínica «C3, C4, C5 keep the diaphragm alive«: una lesión medular completa por encima de C3 provoca parálisis diafragmática y necesidad de ventilación mecánica. El nervio frénico también transmite la sensación dolorosa del diafragma, que frecuentemente se proyecta al hombro (dolor referido) por la convergencia de señales en la médula espinal cervical.
El hipo: un reflejo diafragmático
El hipo (singultus) es una de las manifestaciones más conocidas que involucran al diafragma. Se produce por una contracción espasmódica involuntaria del diafragma seguida del cierre brusco de las cuerdas vocales, que genera el sonido característico. El arco reflejo del hipo implica al nervio frénico, los nervios vagos y los centros del tronco del encéfalo.
Los desencadenantes más frecuentes del hipo transitorio incluyen la ingestión rápida de alimentos, la distensión gástrica, los cambios bruscos de temperatura, el alcohol o la excitación emocional. Suele resolverse espontáneamente en minutos. El hipo persistente (más de 48 horas) o intratable (más de un mes) puede ser síntoma de patologías subyacentes —tumores, lesiones del sistema nervioso central, trastornos metabólicos— y requiere evaluación médica.
Hernia de hiato
La hernia de hiato es la protrusión de parte del estómago a través del hiato esofágico hacia la cavidad torácica. Es una de las afecciones digestivas más prevalentes en países occidentales, estimándose que afecta al 15–20 % de la población adulta. La forma más frecuente es la hernia por deslizamiento (tipo I), en la que la unión gastroesofágica asciende al tórax, favoreciendo el reflujo gastroesofágico. El tratamiento inicial es conservador (dieta, antiácidos, inhibidores de la bomba de protones); en casos graves se recurre a la cirugía (funduplicatura de Nissen).
Parálisis diafragmática
La parálisis unilateral del diafragma generalmente es bien tolerada en pacientes sin enfermedad pulmonar previa, aunque puede causar disnea de esfuerzo. La parálisis bilateral es mucho más grave y puede requerir ventilación mecánica o estimulación eléctrica del nervio frénico (marcapasos diafragmático). Las causas incluyen traumatismos cervicales, tumores que comprimen el nervio frénico, cirugías cardiotorácicas y enfermedades neuromusculares como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).